Una mujer al frente del Grito de Independencia

Por primera vez en la historia de México, una presidenta encabezó el Grito de Independencia. Y sí, fue un hito histórico, pero además relevante por la simplicidad alrededor del festejo.

En esta ocasión no proliferaron los invitados especiales, las cenas para «amigos del poder», la fila de funcionarios públicos, ni el acarreo masivo. La presidenta Sheinbaum optó por algo breve y simple, como debe ser.

Por suerte, tampoco utilizó el emblemático espacio para hacer proselitismo ni para fijar posturas políticas como sí hizo su antecesor, quien nunca se olvidó de gritar por la «Cuarta Transformación de México».

Lo que sí hizo la mandataria, fue recalcar abiertamente la soberanía de México, en estos tiempos en que las relaciones binacionales con Estados Unidos se mantienen entre la tensión, el oportunismo, las indirectas y la  colaboración a medias.

Pero la celebración no estuvo exenta de particularidades. Por ejemplo, la mandataria optó por llamar a la insurgente Josefa Ortiz de Domínguez por su nombre de pila, sin el apellido de su cónyuge, el político Miguel Ramón Sebastián Domínguez.

Sheinbaum dijo: «Viva Josefa Ortiz Téllez-Girón«, en alusión a la heroína de la Independencia de México. El nombre completo de la llamada Corregidora fue María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón, aunque en registros oficiales el nombre tiene sus variaciones.

Fuera de todo lo anterior, en este primer grito encabezado por una mujer en México, no hubo mucho más que decir.

La presidenta estuvo acompañada de su esposo, el llamado Primer Caballero en la historia del país, Jesús María Tarriba, con quien contrajo matrimonio en 2023.

Aunque la conmemoración por el Grito de Independencia se asemeja a una fiesta nacional, la realidad es que su objeto es ser considerado un acto solemne de respeto y memoria por quienes nos brindaron soberanía. En esta ocasión hubo algo parecido.

Este 2025, la primera vez que una mujer encabezó el solemne acto, también quedará en la historia como un regreso a la notable simplicidad. Bueno, sí hubo música y múltiples fuegos artificiales, pero esos van en lo ordinario.

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